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Trabajo social es trabajo de grupo. Es unión literal y figurativa de muchas manos que quieren ayudarse unas a otras. El reto que viene lo comparten la mayoría de las asociaciones civiles que trabajan con grupos: ¿Cómo reimaginar el trabajo a distancia? ¿Cómo mantener los huertos vivos cuando no podemos ir a cuidarlos? La misión de reinvención nos ha sido asignada por el destino y debemos encontrar las formas de lograr nuestros objetivos con nuevas estrategias.

Los talleres del proyecto GLIA no pueden llevarse a cabo en este nuevo entorno en el formato original. El terreno se ha vuelto estéril para esa semilla. Los nietos y abuelos de todo el mundo están en separación obligatoria hasta nuevo aviso, y  las actividades presenciales no tienen fecha de reaparición. La buena noticia es que debido a que la educación básica tuvo que ser reconfigurada a una modalidad «en pantalla», tenemos la oportunidad de llevarles al menos a los pequeños algunos talleres en línea. Con las y los adultos mayores, la conectividad presenta diversos retos a superar – desde una ausencia de rutina de conectividad (como los pequeños con su escuela virtual) hasta la pérdida de escucha o de vista que complican la comunicación de «videollamada».

Aunque no hay una fecha de regreso a los huertos de las casas de adultos mayores, hemos establecido ya los nuevos protocolos de trabajo (alineados a los oficiales de cada casa) que minimicen la posibilidad de contagios. Las generalidades son las estandarizadas, como el uso de cubrebocas o mascarilla, la distancia y el gel antibacterial, pero es necesario detallar ciertas instrucciones específicas para la labor que realizamos y reconfigurar las actividades en las que participan los mayores, para que todas y todos se sientan cómodos, seguros y animados.

El contacto por llamadas de voz y video ha sido clave para mantenernos conectadas con nuestras beneficiarias. A pesar del encierro y la distancia, los lazos que hemos creado con ellas se mantienen fuertes. Sonreírnos cara a cara con amigas mayores y menores nos recuerda todo lo bueno que hemos creado juntas, y también nos hace preguntarnos qué tan lejos o cerca está el día en que nos volveremos a abrazar. Es maravilloso escuchar a los niños mandarles saludos a sus abuelitas y que pregunten por ellos. ¡Lazos germinados que ahora dan frutos!

Brindar amor, compañía y servicio a nuestro prójimo tendrá que ser ajustado temporalmente. Hay muchos caminos aún por explorar, pero estamos seguras de que encontraremos la forma de seguir haciendo la parte que nos corresponde con cariño y convicción.