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Retos y satisfacciones de dirigir una casa para adultos mayores en CDMX

V: Buenos días Ale, me gustaría primero que te presentaras y nos dijeras un poquito acerca de quién eres y describirte en tu puesto.

A: Mi nombre es Alejandrina Franzoni del Moral, soy un adulto mayor también, tengo 67 años, soy educadora de profesión. Inicié trabajando con niños de preescolar y ahora estoy trabajando con adultos mayores. Yo inicié mis labores trabajando con ellos desde los 80’s, y precisamente inicié como voluntaria en La Casa de la Divina Providencia (CDP) cuando iniciaba. En ese entonces la dirigía Leonor de María Pairó, que era hija del fundador de esta institución, que tiene ya 40 años de existencia y es una verdadera maravilla para mí. Yo estoy muy contenta en mi trabajo actual, y creo que en todos mis trabajos lo he estado. En 1990’s fui contratada para dirigir el primer centro de atención integral para personas con Alzheimer y padecimientos similares, llamada “Fundación Alguien con quien contar”. Ahí estuve trabajando 7 años. Después junto con otras cuatro personas fundamos “Alzheimer México IAP”. Posteriormente regresé a CDP ya contratada como directora.

V: Queremos preguntarte sobre los retos y experiencias de dirigir una casa para adultos mayores en la ciudad de México, ya que tú has estado en ese medio más de veinte años. ¿Cuáles son los retos generales a los que te has enfrentado en tu trayectoria, y cuál ha sido alguno específico?

A: Uno de los retos más grandes a los que me he enfrentado trabajando con adultos mayores es algo que ya hemos comentado antes. Desafortunadamente hay una falsa idea popular que el adulto mayor, una vez llegando a los 60 y tantos años, ya no sirven, ya no los contratan. Se empiezan a jubilar pero ya no encuentran otro trabajo, y eso agrava una problemática muy grande que vive esa población que es la depresión. Estaban acostumbrados a ser una persona productiva, trabajar, ser cabeza de familia, y ahora se enfrentan al reto más grande que es “ya no hay trabajo u ocupación para ti, ya no hay lugar para ti”, entonces llega la depresión y llega con muchísima frecuencia.

Otro reto grande para apoyar a los adultos mayores de ingreso limitado es conseguir los recursos para darles la atención integral que necesitan. Por eso para mí la CDP que tiene tantos años de existir es una maravilla de la cual yo me siento muy honrada de ser directora. Don Alberto Pairó Vázquez, quien fue su fundador, tuvo la visión de tratar al adulto mayor desde la perspectiva de los derechos humanos, de la atención integral desde las esferas principales de la vida que son la física, la psicológica y la espiritual. Para mí es un reto también el poder seguir trabajando a mi edad, seguir produciendo, seguirme sintiendo una persona que sirve a la sociedad y que tiene un fin en esta vida. El fin que yo tengo es conseguir que esta casa y esta fundación salga adelante y de que los adultos mayores sean tratados con la dignidad y el respeto que se merecen. El dar a conocer al adulto mayor como una persona que tiene mucha experiencia, mucho que enseñar y mucho que dar. Tenemos mucho que ofrecer todavía.

V: Lo que mencionas es muy importante, ya que una vida humana no debe medirse únicamente desde la aportación a la economía. Hace no mucho tiempo, los ancianos eran los guardianes de la sabiduría, los que nos compartían su experiencia y nos mostraban el camino. Siento que ese concepto se ha perdido.

A: Se ha perdido muchísimo. Creo que los valores en general se han perdido y tenemos que recuperarlos. Antes el adulto mayor era escuchado y respetado y ese ya no es el caso ahora; es algo muy triste. Creo que el hecho de haberlas conocido a ustedes fue algo maravilloso, porque compartimos muchos ideales y muchas creencias que al llevarse a cabo nos han dado grandes satisfacciones. Las relaciones intergeneracionales han sido una parte muy importante en la CDP, pero con una diferencia muy importante. Nosotros tenemos visitas de niños de escuelas particulares, y la dinámica que se da entre las personas mayores y este perfil de menores, es completamente diferente a la que se da con los niños de casa hogar que ustedes nos acercaron y trajeron a la institución. En este último caso, es el adulto mayor el que cambia su dinámica y son ellos los que dan el cariño, protección y amistad con estos pequeños que lo necesitan. El sentimiento de utilidad que les brinda el proyecto es importantísimo. Cuando yo conocí la idea y el programa Germinando Lazos, que no era solo germinar semillas en el hermoso huerto urbano que nos donaron, o que los adultos mayores trabajaran con la tierra, cuidaran las plantas y comieran de lo que producían, sino también germinar lazos de afecto entre los niños y los adultos mayores, vi que era un sentido mucho más amplio y me pareció verdaderamente maravilloso. Eso nos ha hecho ser personas más empáticas con los niños. Tiene una gran magnitud el poder tener relaciones intergeneracionales.

V: Además de este proyecto, cuáles han sido tus más grandes satisfacciones en este trabajo que has realizado durante más de veinte años.

A: Te puedo decir que son muchas y son grandes satisfacciones las que me ha dado trabajar tanto con personas mayores como personas con Alzheimer. Ver el cambio en un adulto mayor que llega con una gran depresión, sintiéndose que ya no sirve para nada, que está en casa sin ocupación o sin algo por qué vivir o que los motive, a verlos contentos, activos, recuperados es una gran satisfacción. En el caso de las personas con demencia, te puedo decir que es una gran satisfacción poder detener el deterioro y ayudarles a que conserven sus capacidades residuales. Son dos trabajos completamente diferentes pero ambos me han dado satisfacciones enormes y me han hecho sentir una persona útil a la sociedad todavía a mi edad.

Un caso particular para compartir en esta entrevista puede ser el caso una señora, a quien tú también conociste. Fue un caso particular que me dejó una gran enseñanza de vida. Ella era una persona que en su juventud le iba muy bien económicamente. Tenía casa propia y casa de descanso fuera de la ciudad, familia, hijos, todo; pero como desafortunadamente sucede muchas veces, los propios hijos te pueden dejar sin nada. Pero a pesar de todo lo que perdió (casas, dinero, incluso sus hijos dejaron de visitarla), ella nunca dejó de lado la alegría de vivir y la sencillez. Me enseñó que en esta vida llegamos sin nada, nos vamos sin nada, pero lo que sí podemos tener dentro de nosotros es ser felices con lo que tenemos, aprovechara cada una de las cosas que tenemos en la vida como ver la luz del día y todo lo que nos brinda la naturaleza. Saber aprovechar lo que hay y ver lo positivo en cada momento de nuestras vidas. Eso para mí fue una experiencia muy grande y fue un caso que me conmovió muchísimo y me dejó una gran enseñanza: no es lo material lo que nos da satisfacciones, sino el ser humano como tal (querernos, respetarnos, ser empáticos con los demás) es lo verdaderamente satisfactorio.
En el caso de pacientes con demencia, ver que se iban atendidos y que podías brindarles a las familias el apoyo que necesitaban para entender el reto tan grande que es tener un paciente con demencia. Enseñarles cómo atender a su familiar, como entenderlos y tenerles el cariño y respeto que se merecen, el respeto a su dignidad.

V: La intención de estas entrevistas con nuestras asociaciones colegas es que nuestras lectoras y lectores conozcan su trabajo y también se enteren cómo pueden apoyarles. ¿Qué te gustaría decirle a nuestro público sobre CDP, o invitarlos?

A: Me gustaría decir que todos los seres humanos merecemos vivir con dignidad y respeto. Los invito a que volteen a ver al adulto mayor como un ser con una gran experiencia y también con una necesidad de respeto y cariño, y mucho que ofrecer. Quiero invitar también a las personas mayores a que se acerquen a nosotros. Esta institución tiene mucho que ofrecerles. Desafortunadamente ahorita en esta situación de pandemia no podemos atenderles aquí (personalmente) hasta que se pase, pero estamos apoyando y atendiendo a nuestros beneficiarios brindándoles despensas, apoyo psicológico por teléfono, etc. Al público más joven me gustaría invitarle a que nos apoyen adoptando a algún abuelito o abuelita, a que nos apoyen con despensas que es lo que ahorita más necesitan y les estamos entregando. Eso nos ayudaría muchísimo. La CDP está abierta para todos, y en lo que nos puedan apoyar y ayudar es bienvenido.

Agradecemos a Alejandrina el compartirnos su experiencia en esta entrevista. Invitamos a nuestros lectores, a conocer el trabajo que realiza La Casa de la Divina Providencia I.A.P. a través de su página web: www.divinaprovidenciaiap.com.mx y sus teléfonos (55) 5585-2146 y (55) 5585-1813

Nos vemos en la próxima entrevista.