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Texto: Carolina López

Las mujeres hoy en día hablamos de generar espacios de sororidad en donde nos sintamos seguras y podamos compartir nuestras experiencias de vida con otras mujeres. Al hacerlo, creamos una convivencia en donde nos permitimos ser y dar de forma recíproca escucha y hermandad. Al reflexionar sobre este tema, me pregunté: ¿Cómo se presenta la sororidad en la vida de las mujeres adultas mayores de Casa Betti que trabajan al interior del huerto? Antes de continuar, es importante definir lo que es sororidad: la palabra hace referencia a la  manera en que las mujeres se organizan, se apoyan y propician el intercambio de experiencias entre ellas. También hace alusión al concepto de hermandad, que posibilita la resignificación y coexistencia entre mujeres (Pérez, 2018). El término se deriva del latín soror, hermana, e idad, relativo a la relación paritaria entre mujeres, es decir, se trata de una alianza entre mujeres que propicia la confianza, el reconocimiento recíproco y el apoyo mutuo (Lagarde, 2013).

La sororidad se encuentra inmersa en nuestra vida desde tiempo atrás, en ese momento en el que las mujeres deciden compartir sus experiencias con sus madres, abuelas, hijas y amigas. Regresando a la pregunta inicial, identifiqué que en Casa Betti de alguna manera han trabajado desde la sororidad, generando un espacio de convivencia armónica; desde que una nueva interna de esta casa decide participar con ellas, es bien recibida y las señoras le explican cuál es la dinámica de trabajo invitándola a formar parte del grupo. Además al compartir sus experiencias de vida, al llegar a un nuevo espacio como lo es la residencia de Casa Betti les genera un bienestar emocional ya que se sienten identificadas de alguna manera con sus pares. Por otro lado, la observo en la organización entre ellas para realizar diferentes actividades, como darse un espacio para jugar juegos de mesa, enseñarles a sus compañeras como jugarlos, en la realización del cojín terapéutico, y también solicitar a la directora de esta institución, que se utilicen las hortalizas producidas en su huerto para sus alimentos, y ver la manera de cocinar con un mejor sabor su comida, aprovechando las especies que se generan en su huerto. Otra de las cosas que noto es en la planeación del riego semanal, en donde las adultas mayores que aún tienen la posibilidad de moverse libremente deciden acompañar a sus compañeras con poca movilidad.

Asimismo ellas también han sido sororas con nosotras al confiar y compartirnos parte de su vida creando entre diferentes generaciones lazos de amistad. Otras de los recuerdos que me vienen a la memoria es una situación de enojo que se presentó con un grupo de abuelitas, que al realizar su día de cuidado del huerto decidieron cosechar algunas plantas enfermas, lo cual generó enfado en las demás al no haber sido consultadas. Esto no los comunicaron, y para mediar la situación, se hizo un círculo de discusión y escucha con  todas las abuelitas que participan en el huerto. En estas situaciones es importante validar el sentimiento de las otras y escuchar sus diferentes sentires y opiniones. Gracias a este espacio de diálogo se aclararon los malos entendidos y se llegaron a nuevos acuerdos.

Aunque en ocasiones es complicado generar estos espacios dado que nuestros estilos de vida son distintos, la situación anterior es un ejemplo de que se puede y es necesario propiciar nuevas formas para comunicarnos entre mujeres, identificarnos y reconocernos unas a otras. Pérez (2018), en su investigación sobre sororidad en la vejez, comenta que ésta engloba las prácticas de colaboración y soporte en las relaciones entre mujeres y es el espacio propicio para la construcción de nuevas formas de significar la vejez femenina. Como he descrito antes, la dinámica en la que se ha  trabajado en torno al huerto ha dado cabida a la colaboración y ha sido un soporte para aquellas que inician su vida viviendo la vejez en una casa de reposo como lo es Casa Betti, ya que las adultas que ya han vivido esa experiencia comparten su vivencia de este nuevo estilo de vida y resignifican la manera en cómo viven su vejez.

Bibliografía

Lamas, M. (2013) Pacto entre mujeres Sororidad. Aportes para el debate. México. Pág.13.

Pérez, Rabago y Guzmán (2018). Sororidad en los procesos de envejecimiento femenino. Revista Diversitas: Perspectivas en Psicología, vol. 14, núm. 1, Universidad de Santo Tomas. Pág. 14. Recuperado de: https://revistas.usantotomas.edu.co/index.php/diversitas/article/view/3227/4181