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Desde marzo de 2020, en esta transición precipitada de encuentros presenciales a virtuales, las colaboradoras de OLAKAC tuvimos que proponer otras formas de encontrarnos con los niños y niñas de casas hogar con los que ya estábamos trabajando. El internet sirvió como herramienta indispensable para que esto sucediera y pudiéramos desarrollar diferentes talleres virtuales que se realizaron con niñxs y adolescentes de 5 hasta 18 años de edad. El taller de collage “Retratos de una Pandemia” lo creé basándome en mi experiencia haciendo collage y como una manera creativa para que niñas y niños pudieran experimentar con imágenes, recortes y texturas, y expresar las emociones que el encierro por la cuarentena, el cambio de rutinas y la incertidumbre provocaron en ellos.

Aunque en la impartición de todos los talleres estuvimos detrás de una pantalla, se podía ver el entusiasmo en sus caras, consecuencia de algunas actividades que hicimos, pero sobre todo, del acompañamiento. Para el taller de collage, les mostré unas diapositivas con algunos ejemplos de collages, donde las autoras y autores utilizando distintos elementos jugaban con las escalas de tamaño, formas entre especies animales, colores e incluso maneras de recortar y pegar. Así, los pequeños tomaron inspiración para realizar sus obras. Antes de que se pusieran a explorar entre las revistas y recortes, hubo un momento para compartir emociones y recordar que sentir está bien y que cada unx tenemos nuestro propio proceso para asimilar los cambios y las situaciones en las que vivimos. Algunas preguntas que nos hicimos fueron: ¿Qué emociones he sentido en la cuarentena? ¿Cómo ha cambiado la relación con mi entorno? ¿He aprendido cosas nuevas? Las respuestas se intentaron traducir al papel pegando recortes e imágenes de revistas que les proporcionaron en sus casas.

El collage es una expresión artística plural, esto quiere decir que todxs- jóvenes, niñxs, ancianxs, con diversas historias y contextos- podemos hacerlo y a través de el indagar, jugar y conectar con nuestras ideas, emociones, fantasías  y deseos. También porque el material para hacerlo es accesible e incluso fomenta el reciclaje y el aprovechamiento de lo que tenemos a la mano.  En México la técnica de collage se ha popularizado y ha sido retomada por decenas de artistas, cada uno con su estilo e intereses particulares, quienes a través de su trabajo nos llevan a mundos oníricos, crudos, risibles, terroríficos o críticos.

Eve Alcalá[1] es una videografa y editora (entre muchas otras cosas más) que ha trabajado con el collage no solo como una forma de autoexpresión, sino como un recurso de pensamiento colectivo. En sus talleres, las participantes (generalmente mujeres) utilizan esta técnica para reflexionar y conectar con su historia, relatos y algunos tópicos como el cuerpo, los vínculos afectivos, la autopercepción, los afectos y la realización de escenarios imaginarios que creen mundos mejores para todxs. Adentrarnos a las imágenes es terapéutico, al igual que crearlas. Como Eve menciona en la descripción de algunos de sus talleres, estos ejercicios nos sensibilizan sobre las historias que nos han contado y nos motivan a crear nuestras propias narrativas no solamente visuales, también como recursos para la vida. A través del collage creamos  nuevas imágenes, pero también conectamos con nosotras y los otros, teniendo esa posibilidad de ir cambiando las historias, dándoles otro rumbo, así como a los mismos recortes que se les da otra oportunidad de ser. Definitivamente, esta técnica debe ser accionada por muchos para continuar con el trabajo de auto-reflexión pero también con los demás, donde se generen reflexiones comunitarias, proyectos que retomen el collage como una forma de incidir con diferentes poblaciones.

Pienso en el sonido de las hojas paseándose entre los dedos, que suenan diferente dependiendo del material del que estén hechas; el ritmo de las tijeras siguiendo una forma o el rasgado de una hoja de papel que se escucha como un camino, el sonido  de dos dedos despegándose por el resistol autoadhesivo. Aún puedo ver a los niños y niñas de las pantallas absortos a lo que les genera la imagen ¿Con qué los conecta? La calma se rompía por la pelea de una revista, por el recorte de un animal o una planta, por una risa de emoción. Al final, cuando nos compartían su trabajo del otro lado de la pantalla, todos se mostraban contentos y satisfechos. También nosotras, porque aprendimos de ellos.  Por mí parte, sueño con clubes de collages en diferentes sitios, con los materiales que ahí existan (no solo revistas: también hojas secas, paja, flores, alas de insectos, etcétera), donde dialoguemos a través de lo visual, sobre todo lo que sucede en nuestros mundos.

[1] https://www.instagram.com/navaja_editora/

Referencias:

Recorta y Pega https://www.olakac.org.mx/recorta-y-pega/