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Texto: Carolina López

A mis amigas, y a las que buscan construir nuevas formas de afecto y reciprocidad.

Después de una charla entre amigas, rondó en mi cabeza un diálogo interno al cual intente dar respuesta: ¿Cuál es el significado y cómo se construye la amistad entre mujeres? Durante nuestra conversación hablamos de cómo nos relacionamos con las otras, cómo nos cuidamos entre nosotras y cómo compartimos nuestras experiencias de vida en donde nos habitan miedos, necesidades y espacios propios. Por el hecho de ser mujeres, estamos sujetas a ciertas cargas sociales por el género, y en el espacio público vivimos y experimentamos diferentes violencias por el hecho de ser mujeres. Las violencias llegan de parte de hombres y también por otras mujeres. Ésto me llevó a pensar en lo que comenta Margarita Pisano[1] cuando menciona que la amistad se construye con un pie en lo privado y el corazón, y el otro en lo público y político del pensar juntas. Ella hace mención de que el núcleo de esto se encuentra en la responsabilidad social y humana.

La amistad se vuelve algo político desde que se tejen estás redes de acompañamiento y acercamiento: se está apostando por cambiar y resignificar la historia y la vida de las mujeres. “Se va pasando por una construcción respetuosa de confianza y querencias mutuas que se perfilan en el descubrimiento de la otra, de una misma y de genealogía de las mujeres” (Gaviola, 2018, p.10), y se acompaña del trabajo y descubrimiento de una misma para parar con esa enemistad que hemos experimentado en algún momento con nosotras y con otras mujeres, y con el poder y dominio por el que nos vemos atravesadas desde que nacemos.

Esta reflexión me puso a pensar en varias cosas e hice el ejercicio de mirar cómo establecemos una amistad en horizontalidad en los espacios cotidianos, privados y públicos, al pensarme y pensar a las otras. No solo siendo empática, sino en la complicidad que se va dando desde que decidimos compartir nuestros sentires y pensares. En nuestro acompañamiento al caminar juntas y vivir alegrías, triunfos, tristezas o desamores. Porque pasa que cuando vivimos un momento de angustia o desesperanza, recurrimos a nuestras amigas. Para ustedes lectoras: ¿Qué tan valiosa y apreciable es una amistad? Una amistad entre mujeres, ¿qué papel juega en nuestras vidas?

Por otro lado, pienso que habrá quienes no se sientan apoyadas o reconocidas por las otras, y esto puede pasar porque de alguna manera desde pequeñas se nos enseñó a ver a las otras como competencia o rivales y no como compañeras. Habrá con quienes tengamos que tomar distancia y poner límites para cuidarnos a nosotras mismas.

No pretendo hacer una discusión al respecto ya que cada una somos un compendio de experiencias distintas y hemos vivido en contextos diferentes, donde nos atraviesan otros elementos como la educación, la raza y la clase. Planteo esta reflexión pues considero que valdría la pena resignificar nuestras formas de vivir esta experiencia y pensar en este proceso de la amistad, del pensarnos juntas y generar un intercambio de vivencias individuales y colectivas en donde nos sintamos acompañadas.

Bibliografía
Pensares cartoneras (2018). A nuestras amigas sobre la amistad política entre mujeres. Licencia de pares. P.10.

[1] Gaviola (2015). Apuntes sobre la amistad política entre mujeres. Tomado de:

https://www.mpisano.cl/apuntes-sobre-la-amistad-politica-entre-mujeres-por-edda-gaviola/