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Texto escrito por Carolina López.

La Organización de Lideres Altruistas Kintsugi (OLAKAC), se ha preocupado por la salud emocional y física de los adultos mayores, esto tras la donación de dos huertos urbanos, el primero instalado en Casa Betti, una residencia de veinticuatro horas, y el segundo, instalado en Casa de la Divina Providencia, una casa de día, beneficiando así a la población que se considera vulnerable en la Ciudad de México, debido a que su productividad es baja o nula ya que al paso de los años se van deteriorando sus habilidades, físicas, motoras y cognitivas.

Sin embargo, después de dos años de trabajo hemos comprobado que el que los adultos mayores trabajen dentro de su propio huerto urbano impacta de manera positiva su salud  emocional y ¡claro que son seres productivos!

Ya que el huerto los hace sentirse con mayor utilidad, se vinculan y son más empáticos con sus compañeros, lo cual refleja sentimientos de bienestar y felicidad los cuales contribuyen al desarrollo de una sana autoestima. Otra de las cosas es que refuerzan sus habilidades motoras finas y gruesas tras sembrar sus hortalizas, regar y cosechar sus propias semillas.

Por otro lado fortalecen su cognición y su memoria al recordar los días de riego, la elaboración de plaguicidas para combatir sus plagas y las diferentes variedades de plantas con las que trabajan. El resultado del trabajo dentro del huerto también beneficia su salud alimenticia ya que producen sus alimentos libres de químicos lo cual crea en ellos una gran satisfacción.

Además, el ocuparse dentro del huerto les ha permitido conocer a diferentes grupos de menores y crear vínculos de amor y amistad tras las visitas que se generan de forma mensual  en donde ellos les comparten sus aprendizajes y experiencias de vida.