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Texto: Carolina López

Josefina Luna e Hidalgo es una adulta mayor de ochenta y cinco años, que vive desde hace ocho años en Casa Betti[1]. Se describe a sí misma como una persona solitaria, seria, independiente y responsable de ella misma. Vivió toda la vida con su madre la Sra. Adelaida y trabajó como asistente del área deportiva dentro del gobierno. Actualmente está jubilada.

Después de la muerte de su mamá, decidió buscar una casa en donde pudiese vivir sola y que estuviera dentro de sus posibilidades económicas, por lo que se dio a la tarea de buscar una mejor opción para ella y ésta fue Casa Betti.

La considero una mujer singular y particular, ya que aunque ella reconoce sus  limitaciones (como es el uso de su andadera y su poca movilidad), éstas no son ningún impedimento para que ella participe cada miércoles en el taller del cuidado del huerto en la Huerta de Casa Betti y se organice con sus compañeras para acompañarlas a regar y cuidar de sus plantas una vez por semana.

Es una de las adultas mayores que cada miércoles llega puntual a la huerta preguntándonos ¿Qué es lo que hare el día de hoy? o ¿En qué nos puede ayudar? Dentro de las tareas que ella misma se asigna es quebrar el cascaron de huevo para aportar calcio a las plantas, regar, quitar hojas secas de las macetas, cortar hojas para las lombrices y estar atenta y participativa durante su estancia en la huerta.

En esta etapa de su vida, Josefina menciona estar soltera y sin ningún familiar que le visite, ya que sus padres fallecieron, ella fue hija única y no tiene cercanía con algún otro familiar. Las pocas amigas que tenía han envejecido y otras más han muerto.

El vivir en Casa Betti y compartir con otras mujeres la hace sentirse acompañada. Comenta que al participar en la huerta de Casa Betti ella siente tranquila y feliz ya que comparte y aprende junto a sus compañeras.

Quizá algunos pensaríamos que a la edad de Josefina, estar sola nos posicionaría en un estado de vulnerabilidad, pero podemos ver a esta mujer como una persona resiliente dotada de ciertas herramientas que le han permitido enfrentarse a las adversidades y problemas de la vida, ya que ella misma día a día se da la oportunidad de ser quien deba procurarse, ser formal con sus actividades y hacerse cargo de su cuidado.

Para Josefina, cada día es un momento para disfrutar de una partida de skip-bo (cartas) uno de sus juegos de mesa favoritos, sentarse a ver una película o pintarse las uñas cada que lo necesita y construir nuevas amistades por que para ella, eso soy yo, una de sus nuevas amigas que se han presentado en su vida para compartir y dejarle a ella una enseñanza. Para ser franca, ella me ha dejado mucho a mí por aprender

[1] Casa Betti es una residencia de 24 horas, ubicada en la zona norte de la CDMX.